Aquella mañana observó cómo los rayos del sol entraban por la ventana de su habitación. Ésto había sucedido durante años, pero hacía tiempo que él no se detenía a mirar su alrededor. Había estado imbuido en sus sentimientos y pensamientos, olvidando que todo aquello que lo rodeaba podía hacerlo feliz.
Respiró profundo y salió a la calle con la energía y la alegría de haber revivido.
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